miércoles 26 de marzo de 2008

Bienvenido al maravilloso mundo del timo bajo el epigrafe 4.1.5.6 del contrato


Hace unos días mi buen amigo Jose María tuvo un percance con su compañía de seguro del hogar en concreto con la compañía aseguradora de Banesto. El percance lo podéis ver de forma más detallada en su blog http://www.heterodoxos-esp.blogspot.com/ .

Pero en resumen, lo que le ocurrió es lo que siempre suele pasar: a la hora de cobrar son los primeros, pero a la hora de responder dejan mucho, mucho, mucho que desear.

Pero no te sorprendas querido compañero, porque como bien sabes, eso suele pasar en la mayoría de las empresas, desde empresas de telefonía, las más "pícaras" del mundo mundial, las de agua, luz, seguros, bancos...¿bancos?

Ahora que digo bancos, recuerdo que hace más de un mes, por medio de los créditos ICO, compré en el Banco Popular Español un portátil Toshiba, pero, es curioso, todavía no me ha llegado. Llevo protestando unas tres semanas, pero el portátil no llega. Hoy he dado mi ultimátum. Si el viernes no llega, ya no lo quiero.

Quizás podéis pensar que he sido demasiado paciente, pero con la oficina en cuestión tengo relaciones profesionales, que han hecho que tenga un poco de compostura y moderación a la hora de recordarles que además de los vínculos que tiene mi empresa con ellos, hay un vínculo personal conmigo, pues tengo una cuenta abierta con ellos hace un tiempo y que si tengo pasta en su caja es porque creía que eran un poco más de fiar que el resto y que esta situación me empuja de forma bastante sería a mandarlos a tomar viento de más de70 Km/h.

Por otro lado podéis pensar que quizás hay problemas logísticos, ¿problemas logísticos? Hoy día te mandan un piano de Alemania a Cádiz en tres días, así que no cuela.


Lo cierto es que en este país de buscones y busconas, Lazarillos y Lazarillas, tunantes y tunantas, lo difícil es que alguien cumpla con lo pactado.

Pero la culpa la tenemos nosotros. Somos unos vagos y unos cobardes que no somos capaces de poner una hoja de reclamaciones, con dos narices, cada vez que nos timan de la manera en la que suelen hacerlo estas hordas de chorizos de traje y corbata. Todos pensamos que no sirve de nada. Pero sí sirve, de momento al pamplinas que se te pone vacilón porque es encargadillo de cualquier garito ya se le cambia la cara y al final si presentamos nuestra hoja correctamente les llega una cartita, que a más de uno le hace sudar un poco y dar alguna que otra explicación a sus superiores.


No nos dejemos asaltar, estamos en nuestro derecho.